22 de diciembre de 2011
Resistencia en Cajamarca-Perú
A finales del 2011 la empresa Minera Yanacocha pretende destruir las fuentes naturales de agua en Cajamarca - Perú. Este video es en homenaje a ese pueblo que se mantiene de pie en defensa de la vida.
LA EXCLUSIÓN DE LAS MUJERES - CAJAMARCA - PERÚ
Por: Patricia Rojas Caro
GRUFIDES
Cuando se habla de la minería, de los beneficios económicos o de los impactos negativos que ésta produce en la población, casi nunca nos preguntamos cuánto de esos beneficios, o de sus impactos, son recibidos por las mujeres que habitan en el entorno de las operaciones mineras y, además, en qué medida las afecta. A la vez, y por el contrario, se puede apreciar que una gran cantidad de personas que lideran y participan de las muy variadas movilizaciones, de los movimientos y organizaciones sociales ambientales, de defensa de derechos y de desarrollo son mujeres.
Sabemos que la minería es aún una actividad tradicionalmente masculina. En los países andinos, nunca en la mente de los mineros ha estado la idea de que una mujer pudiera siquiera entrar en los socavones y, mucho menos, trabajar en ellos. La razones de tal exclusión se refieren a varios aspectos: como por ejemplo la creencia que si una mujer entra a un socavón, la montaña se disgusta y un trabajador varón podría morir; también que el trabajo en mina no está entre los roles que la sociedad -tradicionalmente machista- le ha asignado a las mujeres y que la minería, especialmente la de pequeña escala, necesita de personas con alto nivel de fuerza física.
La minería moderna, de grandes máquinas de acarreo y alta tecnología, proclama que no excluye a la mujer en el trabajo directo de minado. Un ejemplo de ello es Yanacocha, la mina de oro más grande de Latinoamérica ubicada en el departamento de Cajamarca, que muestra como uno de sus mayores logros la incorporación de las mujeres en el área operativa de extracción del mineral. Por supuesto en este tipo de hacer minería, que es generalmente a cielo abierto y destruye montañas, las tradiciones orales de ingenieros y obreros sobre el trabajo de la mujer en socavones se han anulado, ello ha ayudado a que algunos de estos puestos de trabajo puedan ser ocupados por el género femenino.
Pero cabe resaltar que estas mujeres son generalmente de las ciudades, de un extracto social medio, con un nivel de educación que les permite luego ser capacitadas para conducir las grandes maquinarias y además provienen de un entorno social en el que está menos criticado el trabajo de la mujer fuera de las actividades propias del hogar y los hijos. Por el contrario, las mujeres del campo, las que son directamente impactadas por la actividad minera, casi no tienen posibilidades para acceder a un puesto laboral en la mina con sueldos apropiados y con beneficios laborales.
Aunque Minera Yanacocha dice promover la inclusión de la mujer rural en su actividad a través del trabajo en joyas1, el programa que capacita a las mujeres para ser joyeras es criticado por las propias beneficiarias. Ellas se quejan de que el programa no cumple con sus expectativas y que la joyería les resulta ser una actividad totalmente desconocida. Una mujer rural cercana a la zona de minado de Yanacocha decía:
“No hay apoyo para que las mujeres trabajen en joyería, tantas cadenas, muchas personas; no pagan, y dicen que está mal hecho…”, y otra mencionó: “a mí no me gusta la joyería, fui al programa porque ya no tenemos tierras para trabajar, ni animales para criar; mi esposo estuvo contratado por la empresa pero ya no, no hay plata y mis hijos necesitan comer…pero no puedo hacer las joyas, son muy difíciles para mis manos”.
Pero la exclusión de las mujeres no sólo está en el tema laboral minero. Cuando se hablan de los impactos ambientales y sociales de la minería, por ejemplo en los estudios de impacto ambiental, ni las empresas ni los gobiernos analizan detalladamente los impactos y sus mecanismos de mitigación diferenciados por género. En la realidad, lo que se está dejando de lado es que las mujeres del campo son sujetos válidos de derechos, que su opinión es importante y que deben ser escuchadas y consultadas. No existe ni una sola experiencia de alguna empresa minera que haya hecho un estudio serio que visualice los temores y expectativas de las mujeres frente a un nuevo proyecto minero. Tampoco las políticas y la legislación sobre participación ciudadana tienen lineamientos y mecanismos de desarrollo con enfoque de género. Así, la mujer queda relegada de participar en la toma de decisiones de su comunidad y limitada para ejercer sus derechos ciudadanos.
LAS MUJERES QUEREMOS PARTICIPAR
“Las mujeres queremos participar!” nos decían las señoras cuando pidieron a la ONG GRUFIDES realizar un taller sobre defensa de derechos en el Centro Poblado Menor de Quilish 38, zona de influencia minera directa de Yanacocha,
“pero no queremos que en este taller hayan hombres... ellos no nos llevan a sus reuniones, pero nosotras tenemos nuestra organización que es el vaso de leche y nos reunimos todos los sábados en las mañanas, ahora mismo vamos para allá, somos como 35 mujeres, ¿ustedes podrían venir el próximo sábado para enterarnos de las cosas? nosotras también queremos conocer y participar...”.
Claramente se nota que la exclusión de las mujeres no sólo viene desde las empresas y de los gobiernos, también desde su propio entorno social en el que existen elementos machistas aún enraizados.
Pero las cosas también van cambiando, las mujeres buscan su inclusión y marcan su posición por la defensa del agua y la vida. En el desarrollo del taller, las mujeres reconocieron que tenían derechos igual que los hombres:
“...las mujeres tenemos los mismos derechos, pero no podemos hablar...”, “antes los hombres no querían que nosotras nos reunamos y aprendamos pero ahora nosotras nos imponemos y no dejamos que nos prohíban cosas”, “lo importante es que sepamos nuestros derechos porque a veces nos dejamos hacer cualquier cosa y no sabemos que eso está mal y que nuestro derecho es reclamar”.
Las mujeres participaron activamente de todo el taller, contaron sus experiencias con la mina, expusieron sus miedos y temores de los impactos de la actividad minera y dieron sus opiniones sobre Yanacocha:
“Un día nos llevaron a la mina, dicen que para que conozcamos y veamos que no contaminan, nos pusieron un casco y nuestros lentes, nos hicieron entrar a ver una laguna verde donde estaba nadando un patito, pobre patito! seguro … lo cambian todos los días. Luego… a un guachimán le dijeron que tome un agua marrón… para que nos demuestre que el agua no mata, después nos preguntaron si queríamos que se explote el Quilish, nosotros dijimos que NO y por eso nos quitaron los cascos que nos habían regalado...”. “ahora con la mina ya no hay tranquilidad, tenemos que cuidar nuestros terrenos para que no entren, además siempre vienen a convencernos de que les vendamos nuestras tierras...”, “Ya no hay agua suficiente, nuestros canales traen poquita agua...”,
Además, se sienten burladas y manipuladas:
“A veces viene una señorita de la mina a ‘engañarnos’ con títeres, se burlan de nosotros porque nos enseñan muñequitos hablando diciéndonos que la mina es buena y que debemos permitir que se explote el Quilish, pero nosotras no creemos, la próxima vez que venga la vamos a correr”, “Nos dividen, a algunos les dan empresas y a otros nada y ahí vienen los problemas en la comunidad…”.
MUJERES Y CONFLICTOS
Los conflictos relacionados con la minería se han incrementado increíblemente en los últimos años. La participación de las mujeres en estos conflictos también es un tema poco explorado. La mujer percibe y enfrenta el conflicto de manera diferente que el varón; ellas se defienden ante quien sea y como sea cuando ven que la vida de su familia está en peligro. Así lo demuestra la señora Juana Yopla de la comunidad de La Apalina cuando en junio del 2003 se enfrento a la policía con sus propios puños por defender a su esposo quien estaba siendo agredido por éstos últimos. La Apalina está ubicada en las inmediaciones del proyecto minero La Quinua de la empresa minera Yanacocha, por su cercanía la comunidad ha tenido muchos problemas con la empresa. Cuando doña Juana vio que la policía agredía físcamente a su esposo Pelayo Valdivia, ella con su hija de seis meses en brazos lo defendió con vehemencia, este hecho le costó a doña Juana su detención y junto con su bebé pasó un día y una noche en una celda de Seguridad del Estado en la ciudad de Cajamarca. Doña Juana fue liberada luego de la intervención de GRUFIDES que presentó una queja formal ante una juez. En su manifestación con la policía doña Juana dijo:
”estamos cansados que la mina haga lo que quiera, que nos mate a nuestros animales, que asuste a nuestros hijos y animales cuando el helicóptero rojo vuela muy cerquita a nosotros... cuando yo vi que a mi esposo lo querían matar por culpa de la mina, yo tenía que defenderlo... la mina nos ha traído sólo desgracias...”
Uno de los mayores temores de las mujeres es que el agua que beben, con la que preparan los alimentos para sus hijos y con la que riegan sus cultivos se vea afectada por la actividad minera. Cuando la empresa Yanacocha iniciaba trabajos en el Cerro Quilish2, las mujeres decían:
“Si se explota el Quilish ya no vamos a tener agua… van a contaminar la que tenemos”, “… nosotras vamos a oponernos y vamos a salir a luchar, incluso estamos dispuestas a morir” (Quilish 38, Agosto, 2004).
En el conflicto del Quilish (setiembre 2004), las mujeres se organizaron, participaron en las protestas, se mantuvieron los 17 días en la carretera preparando la comida, mañana, tarde y noche para todos los manifestantes, ellas se turnaban para ir a sus casas y asear a los hijos y luego regresaban trayendo algo de leña y comida. Las mujeres se sentían orgullosas de estar luchando por la defensa de su agua.
Muchas veces, en los conflictos las mujeres intervienen directamente cuando ven que no hay posibilidades de llegar a acuerdos. En diciembre del 2005, los líderes de las comunidades impactadas por las actividades de Minera Yanacocha, solicitaron a la Municipalidad Provincial de Cajamarca se haga una visita a los cerros Mote Mote y Pabellón en la zona denominada La Quinua, lugar donde la empresa minera estaba realizando trabajos de expansión de la cancha de lixiviación. La delegación tenía como objetivo identificar el límite de la Ordenanza Municipal 0123.
La visita fue un tanto difícil, hubo muchas discusiones entre los representantes de Yanacocha, los de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, los líderes campesinos y el equipo técnico de GRUFIDES. Los funcionarios de la Municipalidad, en acuerdo con los funcionarios de la mina, dijeron que la inspección solo se hiciera con una pequeña comitiva de la que quedaban excluidas las mujeres. Éstas inmediatamente reclamaron y se aprestaron a participar en todo el proceso reclamando y levantando su voz. En el momento más álgido de la discusión, cuando los funcionarios de la mina y de la municipalidad desacreditaban mi opinión (yo participaba como responsable del equipo técnico de GRUFIDES) las mujeres que habían estado sentadas a un costado tejiendo, se pararon y dijeron:
“es el momento que las mujeres intervengamos, les vamos a dar su maja a estos mineros porque no podemos permitir que le estén gritando a la ingeniero de GRUFIDES que ha venido a ayudarnos, que se retiren lo hombres que es ahora que nosotras vamos a intervenir...”
Las mujeres se pararon y con piedras en la mano y chicotes empezaron a los funcionarios municipales y a los gerentes de la mina. De no mediar el equipo de GRUFIDES, los funcionarios de la municipalidad y de la mina habrían recibido una golpiza. Convenientemente, las cosas se calmaron cuando las mujeres de mutuo propio decidieron reanudar las conversaciones.
En muchos conflictos son las mujeres que, cansadas de esperar soluciones, y al no encontrarlas, inician actos de enfrentamiento que pueden causar daño físico a sus opositores y éstos a ellas mismas. En la crisis del Quilish incluso adolescentes mujeres fueron detenidas por la policía, reducidas físicamente, vendadas de los ojos y luego transportadas en helicóptero a la base militar de Cajamarca.
Hay que entender que incluir a las mujeres no sólo significa entrenarlas para ser productivas o funcionales a una actividad puntual, sino que es necesario generar liderazgos y fortalecer sus capacidades. El tiempo en que a las mujeres de los entornos mineros se las “compraba” con regalos para los niños, comida o actividades “propias de mujeres” (costura, cocina, etc.) parece haber llegado a su fin. Los conflictos mineros dejan al descubierto también los conflictos que se gestan cuando se excluye a las mujeres de la toma de decisiones, cuando no se reconoce su liderazgo y rol activo en los procesos de representación y negociación.
Hoy por hoy, las protestas campesinas tienen en las mujeres de Cajamarca una de sus fuerzas más dinámicas, más enérgicas y acaso más lúcidas para defender la vida y el agua, ambas amenazadas por la actividad extractiva. La feminidad rural, experta en cuidar la tierra, los hijos y los animales, se va abriendo paso lentamente al ejercicio de la igualdad de derechos frente a los poderes masculinizados, policiales, mineros y familiares.
Notas de pie de página:
1 Proyecto Centro de Innovación tecnológica “CITE Koriwasi”
2 El Cerro Quilish se ubica en la naciente de los ríos Grande y Porcón, ambos ríos tienen agua todo el año. En este cerro hay varios manantiales de agua que abastecen a las comunidades cercanas. Además, el Cerro Quilish tiene más de 3.7 millones de onzas de oro.
3 Ordenanza Municipal 012-2000 emitida por la Municipalidad Provincial de Cajamarca para proteger las cuencas del Río Grande y Porcón, especialmente el Cerro Quilish de las actividades mineras
31 de octubre de 2011
Recordando a más de nueve millones de mujeres torturadas y asesinadas como "brujas"
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| Beatriz Aurora |
Un aspecto que de otro modo sería inexplicable en la historia medieval adquiere un comprensible y crítico significado político. Esto es, la extrema difamación de las mujeres por la iglesia como origen carnal de todo mal.
En la Mayoría de los libros de historia, se mencionan a lo sumo al pasar las intermitentes cazas de brujas a través de varios siglos en que, por órdenes de la iglesia, los hombres infligían sádicamente horribles torturas a muchas miles, quizá millones, de “brujas”1
Cuando hay referencias a estas bárbaras persecuciones de mujeres (en su mayoría condenadas a morir lentamente en la hoguera), por lo general se explica como resultado de una histeria masiva. Se nos dice que desde el siglo XIII al XVI, el campesinado europeo sencillamente enloqueció o, como alternativa, que las brujas mismas eran dementes, que “millones de brujas, hechiceros, posesos y obsesos eran una enorme masa de neuróticos y sicóticos graves” pero “la obsesión por las brujas no era ni fiesta de linchamiento ni un suicido en masa de mujeres histéricas. En lugar de eso, seguía procedimientos bien ordenados y legalistas. Las cazas de brujas eran campañas bien organizadas, iniciadas, financiadas y ejecutadas por la iglesia y el Estado.
Una razón para iniciar tales persecuciones, fue que comenzando con el tratamiento a los monarcas y la nobleza en el siglo XIII “médicos” varones educados por la Iglesia (que en realidad no recibían ninguna formación práctica para curar) empezaron a competir con las tradicionales “curanderas”, quienes ahora eran acusadas de tener “poderes mágicos” que afectan la salud y a menudo eran quemadas en la hoguera por el “crimen” de usar estos dones para ayudar y sanar. Otro Motivo para impulsar las persecuciones, reflejado en la acusación de que existían asambleas organizadas de brujas donde los paganos se reunían en los bosques para unirse con los demonios, era que luchas de estas mujeres claramente se aferraban a antiguas creencias religiosas, probablemente incluyendo la adoración a alguna deidad femenina. Pero el cargo más frecuente y revelador, es que las brujas eran acusadas simplemente de ser sexuales; pues a los ojos de la iglesia, todo el poder de las brujas derivaba al final de cuentas de su “pecaminosa” sexualidad femenina.
La caza de brujas oficialmente aprobadas, al igual que la repetida denuncia eclesiástica de las mujeres como sexo, no eran fenómenos excéntricos ni desconectados. Eran elementos esenciales primero para la imposición y luego para la mantención de la androcracia: medios necesarios, y en tal sentido razonables, para detener los períodos resurgimientos gilánicos.
En la histérica antisexualidad de la Iglesia y su violenta represión que, hicieron de la “moral” de la Edad Media un “cruce entre un matadero y un manicomio” hay un carácter esencialmente antifeminista de la condenación del sexo por la Iglesia y de lo que, por sobre todo lo demás, la Iglesia consideraba “herético”. El nexo común que unía a las diversas sectas heréticas que la Iglesia perseguía tan cruelmente era su identificación con los así llamados valores femeninos. Estas sectas adoraban a la Virgen como Nuestra Señora del pensamiento. Y al igual que las primeras sectas cristianas que desempeñaron tan importante papel en el resurgimiento gilánico de su tiempo, a menudo también otorgaban a las mujeres un alto estatus, e incluso posiciones de liderazgo.
Significados de Términos:
Gilánico: Gilania (gylany). Gy deriva de la raíz griega gyne, o “mujer”, representa la resolución de nuestros problemas a través de la liberación de ambas mitades de la humanidad, la vinculación entre ambas mitades de la humanidad, describe la alternativa real a un sistema basado en la jerarquización de una mitad de la humanidad sobre la otra.
Androcracia: Forma de organización social basada en el predominio y la autoridad del hombre sobre la mujer.
Herético: Relativo a la herejía o al hereje (idea religiosa u opinión de una ciencia o arte)
Paganos: Se aplica a la persona que no cree en la doctrina cristiana/Se aplica a la persona que adora a varios dioses o imágenes, especialmente en la antigua Grecia y Roma.
1 Eisler,Riane. El Cáliz y la Espada. Martínez de Murguía. Madrid, 1990.
27 de octubre de 2011
Género y Cambio Climático*
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| Beatriz Aurora |
Los seres humanos de ambos sexos deberían reaccionar de manera bastante similar a las amenazas medioambientales, y cualquier diferencia en el efecto de los desastres debería ser insignificante, sin embargo más mujeres que hombres mueren como efecto directo e indirecto de los desastres naturales; el 90% de las 140.000 víctimas del ciclón que azotó Bangladesh en 1991 fueron mujeres; más mujeres que hombres murieron durante la ola de calor del 2003 en Europa.
¿Cómo se explica esto? - Algunas pautas interesantes:
El prejuicio social impide a niñas y mujeres aprender a nadar, lo cual reduce considerablemente sus oportunidades de supervivencia frente a las inundaciones.
A menudo, las mujeres permanecen dentro de sus hogares debido a las prohibiciones sociales en cuanto a dejar la casa. En momentos de desastre y tensión medioambiental las mujeres pierden movilidad porque son las primeras cuidadoras.
La tarea de recoger y transportar agua recae principalmente sobre las mujeres. Como el agua se ha vuelto escasa, la carga de trabajo de las mujeres se ha incrementado, el volumen de trabajo doméstico se incrementa sustancialmente después de un desastre, lo cual fuerza a muchas jóvenes a abandonar sus estudios para ayudar con las tareas domésticas
A menos que la interacción entre género y cambio climático se sitúe y mantenga firmemente en la agenda, cualquier política para reparar o reducir el cambio climático y sus consecuencias, difícilmente ayudarán a las mujeres desfavorecidas. Atender el asunto del género y cambio climático requiere objetivos y compromisos de largo plazo por parte de la comunidad nacional e internacional.
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por su siglas en inglés) ha sido enfático:
“el cambio climático impactará de manera diferenciada en las regiones del mundo, las generaciones, los grupos socioeconómicos y los géneros”(IPCC, 20010)
El cambio climático afectará en especial a las personas pobres: Las mujeres constituyen el 70% de las personas en condiciones de extrema pobreza en el mundo.
El cambio climático provocará un aumento de la desertificación y las plagas: dificultará el acceso al agua potable (será necesario recorrer muchísima más distancia para conseguirla) y complicará la producción de alimentos para consumo doméstico, así como la pesca y la ganadería. En los países empobrecidos estas actividades están realizadas en un 90% por mujeres.
El cambio climático provocará grandes desastres naturales (inundaciones, tsunamis, huracanes, etc.) El acceso a la información en estos casos es fundamental para poder enfrentarse a ellos, las mujeres constituyen el 64% de las personas analfabetas del mundo y tienen mucho menor acceso a los medios de comunicación
El cambio climático provocará guerras y luchas por unos recursos cada vez más escasos: todas las guerras implican oleadas de personas que deben abandonar sus aldeas y refugiarse en lugares que carecen de recursos, infraestructuras y demás. Tierra de nadie y que supone un empezar de nuevo, las mujeres actualmente suponen el 80% de la población refugiada del planeta
El Cambio climático provocará migraciones de población hacia zonas más favorecidas climáticamente: las mujeres son responsables en un 90% del cuidado de las personas mayores y de los niños de las poblaciones, lo que complica o más bien impide su traslado, por lo que deberán permanecer en sus pueblos haciendo frente a las dificultades añadidas que supone la migración masculina, un fenómeno que multiplicará las tareas de las mujeres aún más.
El cambio climático provocará guerras y luchas por unos recursos cada vez más escasos: todas las guerras implican oleadas de personas que deben abandonar sus aldeas y refugiarse en lugares que carecen de recursos, infraestructuras y demás. Tierra de nadie y que supone un empezar de nuevo, las mujeres actualmente suponen el 80% de la población refugiada del planeta
Hombres y mujeres no afrontan de igual forma las dificultades que implica el cambio climático, mientras que los hombres tienden más a buscar las soluciones en la tecnología, las mujeres tienden más a medidas de ahorro energético y sostenibilidad pudiendo aportar el conocimiento y la experiencia que poseen en cuanto al mantenimiento de la biodiversidad por medio de la conservación y la adaptación.
Sin embargo, a nivel de política internacional, la ausencia del género en los debates sobre el cambio climático resulta manifiesta. De hecho, los términos de “mujeres” y “género” faltan en los dos principales acuerdos internacionales sobre el calentamiento global: la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto
Estudios y campañas feministas recientes desafían esta invisibilidad del género, señalando en especial la importancia de diferencias por géneros en el análisis de la vulnerabilidad y la adaptación al calentamiento global.
Las mujeres son portadoras de un bagaje de saberes que deben ser conocidos, escuchados y aprendidos para enfrentar construir soberanía local o inclusive para detener el cambio climático.
Los aspectos en que las mujeres se ven más afectadas que los hombres son aquellos que están principalmente asociados con sus obligaciones de cuidado, o costumbres religiosas o culturales
Es preciso considerar aspectos de género en cuando a necesidades de adaptación y participación en los planes de desarrollo o de vida, hay que asegurar la equidad en todos los aspectos y sobre todo utilizar las capacidades y conocimientos de las mujeres, mereciendo especial atención:
Los patrones específicos de uso de los recursos naturales según el género.
Los efectos específicos del cambio climático de acuerdo al género.
Los aspectos de género alrededor de la mitigación y adaptación al cambio climático.
Los aspectos de género y posibilidades de toma de decisión respecto al cambio climático
La capacidad de las mujeres para enfrentar el cambio climático
Los patrones de vulnerabilidad relacionados al género.
Las mujeres son portadoras de un bagaje de saberes que deben ser conocidos, escuchados y aprendidos para enfrentar construir soberanía local o inclusive para detener el cambio climático.
Dado que la manera de relacionarse con la naturaleza, de alguna manera viene dada por el genero, y los impactos son sentidos de diferente forma por hombres y mujeres, así también la manera de ver el mundo, las respuestas y alternativas pueden ser muy disimiles entre los hombres y las mujeres.
*Tomado del Documento: Estrategias Dirigidas a las Mujeres, Entre Pueblos España, 2010
Rito: La energía de la niña *
Durante un taller trabajamos con las diferentes etapas en la vida de las mujeres: la niña/joven, la mujer adulta y la mujer mayor. Descubrimos como cada una de estas etapas no solamente es un momento cronológico en la vida de cada una, sino que hay energías y énfasis diferentes en cada etapa que están presentes en toda nuestra vida.
Siguiendo las tradiciones de diferentes culturas (y conscientes de las limitaciones de tales asociaciones arquetípicas), adoptamos y experimentamos con la atribución de un color a cada etapa de la vida: la etapa de la niña/joven se asocia con el blanco, el rojo aparece como el color de la mujer adulta, mientras que el negro se asocia a la mujer mayor.
Algunos elementos que pueden facilitar el contacto con la energía de la niña.
En el centro hay una fuente de agua, rodeada de pañuelos blancos; previamente se pidió a cada participante traer una foto de ella cuando niña. Sentadas en círculo, nos conectamos con el color blanco. Asociamos libremente: niña, sabana, novia, ropa intima, calma, Jesucristo, pureza, paz, liviano, armonía, bautismo, sacramento, fresco, desinfectado, espacio, represión, primavera, luz, inocencia, nieve, quietud, aburrimiento, neutralidad, nada –son algunas de las asociaciones que aparecen-.
Conversamos sobre las emociones que nos provocan y los estereotipos culturales presentes en estas asociaciones al blanco; y luego, en un ejercicio de concentración, cada una trata de quedarse con una palabra que representa, después de esta reflexión, lo más esencial del blanco; en pequeños grupos compartimos esta palabra tratando de llegar a una frase que describiera el blanco para nosotras. Las conclusiones de los grupos fueron:
“en términos físicos, el blanco contiene todos los colores; el blanco sería el estado de equilibrio que permite contener en mí todas las posibilidades; blanco es la diversidad en sí misma; blanco es: enfoque, claridad, fuerza, concentración; blanco quiere decir, comprometido contigo misma”
Pasamos a otro momento en el que buscamos entrar en contacto con la energía de la niña. En parejas nos paramos una enfrente de la otra; nos tomamos de las manos y nos miramos los ojos.
“en términos físicos, el blanco contiene todos los colores; el blanco sería el estado de equilibrio que permite contener en mí todas las posibilidades; blanco es la diversidad en sí misma; blanco es: enfoque, claridad, fuerza, concentración; blanco quiere decir, comprometido contigo misma”
Pasamos a otro momento en el que buscamos entrar en contacto con la energía de la niña. En parejas nos paramos una enfrente de la otra; nos tomamos de las manos y nos miramos los ojos.
Se mantiene este contacto mientras una se agacha (así es chica, sostenida por la otra que la mira desde arriba); luego ellas se levantan y la otra se agacha.
Luego cada una toma su foto de niña y la mira, escuchando las siguientes preguntas: ¿qué necesita esta niña?, ¿qué le quiero decir? Volvemos al círculo, y una coloca la foto de la niña al centro y comparte, si lo desea, algo de este encuentro con la niña. En nuestro taller aparecieron las niñas tristes, se expresaron fuertes sentimientos de soledad, abandono y carencia, y entre medio apareció también la niña alegre, despreocupada, juguetona; surgió, entre muchas emociones, la necesidad de escuchar, acoger y hacerse cargo de esta niña, de esta parte de nosotras mismas.
Bendecimos la energía de la niña en nosotras. En círculo, una toma la fuente de agua, deja que la persona de al lado saque agua y diga: “bendigo en mí la energía de la niña”. Luego pasa la fuente hasta completar el ciclo.
Cerramos este momento con una danza: siempre en círculo, colocamos la mano derecha sobre el hombro izquierdo de la persona que está delante, y al ritmo del Canon de Pachebel, nos movemos, tres pasos adelante y uno atrás.
Yo soy pretenciosa
porque me gusta
mirarme al espejo
Me da vergüenza
que me vean cuando
me estoy mirando, mejor me
llevo un espejo chico y
me escondo a mirarme.
Pongo caras, me pongo pinches y
flores. Y me hablo.
Yo sé que tengo alguien
adentro que me contesta.
*El taller del cual sale este rito es Transgresoras, viajeras, soñadoras: Identidad femenina, espiritualidad y vida cotidiana. Fue realizado entre junio y agosto de 1997, en Santiago, por Verena Engler, Josefina Hurtado y Ute Seibert.
17 de octubre de 2011
PRONUNCIAMIENTO PÚBLICO DE LAS MUJERES CAMPESINAS, INDÍGENAS, AFROCOLOMBIANAS Y DE AMÉRICA LATINA
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| Beatriz Aurora |
En la ciudad de Bogotá, durante los días 10, 11 y 12 de octubre de 2011, nos reunimos en el Encuentro Latinoamericano Mujer y Minería mujeres colombianas campesinas, indígenas, afrocolombianas, urbanas y jóvenes provenientes de los departamentos de Antioquia, Cauca, Chocó, Caldas, Nariño, Meta, Santander, Norte de Santander, Tolima, Boyacá, Cesar, Guajira, Cundinamarca, Valle del Cauca y delegadas internacionales de organizaciones de Guatemala, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Perú y Argentina.
Nosotras, hijas de la Madre Tierra y constructoras de nuestros territorios, constatamos después de compartir y analizar las afectaciones que producen las políticas minero-energéticas en el continente, particularmente en Colombia, donde hoy nos reunimos, lo siguiente:
- El modelo extractivista y de explotación de la naturaleza desconoce a las comunidades, pueblos y organizaciones que por centenares de años han preservado todo lo que en ella se encuentra. Un modelo inmerso en la lógica capitalista y patriarcal de impacto global, que en aras de la acumulación económica mercantiliza la vida, la Madre Tierra y nuestro patrimonio natural y cultural.
- La agresiva presencia de los megaproyectos minero energéticos y empresas trasnacionales, además de transformar la economía política del continente, impone formas, sentidos de vida, proyectos políticos, culturales e ideológicos a nombre del desarrollo y el progreso.
- Para imponer estos megaproyectos se crean condiciones ideales mediante el despojo, con el que a la vez que se privatizan ríos y caminos, se vulneran y desconocen los derechos sociales, económicos y cultuales de los pueblos.
- Para despojar de sus tierras y territorios a las etnias (negritudes e indígenas), a las comunidades campesinas y urbanas a lo largo y ancho del país, en Colombia, se ha utilizado la guerra como estrategia.
- Junto a lo anterior, se intensifican la criminalización y la estigmatización de la organización social y de la protesta popular. La mirada negativa y prejuiciosa que estas conductas ocasionan inciden en el impedimento del acceso a la justicia y en la desarticulación de las organizaciones de mujeres y demás sectores populares. En ese ambiente, las empresas cooptan a líderes y lideresas sociales con estrategias, programas y discursos que prometen mejorar sus vidas.
- Sumado a lo anterior, la legislación del despojo implementada en los últimos gobiernos ha legitimado los efectos de la guerra y afianzado la impunidad histórica particularmente en Colombia, de modo que se favorece la entrega de nuestro patrimonio natural y cultural.
El Encuentro también permitió hacer visibles las afectaciones específicas para las mujeres de la imposición de megaproyectos minero energéticos en nuestros territorios:
- La actividad minero energética en las zonas se entrelaza con la exacerbación de las violencias de género y del conflicto social y armado en el país. Eso vulnera la dignidad, vida y cuerpos de las niñas y mujeres. Son múltiples los antecedentes de violencias generalizadas, de agresión física y sexual, de amenazas y estigmatizaciones.
- La megaminería se acompaña de bases militares, mayor presencia de todos los actores armados y aumento de vigilancia privada, lo que hace más vulnerables a las mujeres.
- La salud de las mujeres y las niñas recibe también fuertes impactos agresivos de los megaproyectos. Se acentúan las enfermedades de transmisión sexual (ETS), respiratorias, mentales y de la piel, auditivas y todas aquellas derivadas de la actividad minera extractiva y de las fumigaciones. Además, se destaca el incremento de los abortos, malformaciones, cáncer y embarazos de adolescentes, entre otras problemáticas de la salud.
- Con dolor e indignación afirmamos la permanente demanda de servicios sexuales por parte de funcionarios y obreros de la industria minero energética, servidumbres, trata de personas, migración de mujeres, así como la estigmatización de las mujeres que ejercen el trabajo sexual promovido por este tipo de actividades económicas.
- La gran minería transforma el uso tradicional de la Madre Tierra, por lo tanto destruye la economía indígena y campesina, las formas de consumo y los hábitos alimenticios. Para adquirir los productos que antes se cultivaban en las regiones indígenas, campesinas, ahora mineras, hay que comprarlos y para ello el continente se fue acondicionando a la importación masiva de alimentos que en la actualidad, en el caso colombiano, asciende a más de 12 millones de toneladas al año.
- A nombre del progreso, se modifica la actividad productiva tradicional y los territorios se convierten en todo el país en zonas mineras donde las empresas minero energéticas contratan a la población en forma temporal; de esa manera, los habitantes pierden la autonomía productiva y especialmente en el caso de las mujeres se restringen sus labores a actividades históricamente marginales en la economía.
- Se violenta la identidad cultural y espiritual de los territorios de pueblos originarios y de las comunidades campesinas, lo que rompe el tejido social, los lazos familiares, organizativos y comunitarios. La conflictividad en las comunidades se incrementa con su desintegración, hay mayores conflictos entre vecinos y vecinas y se entraba la unidad para actuar y defender el territorio.
En este Encuentro, las mujeres latinoamericanas ratificamos:
- Nuestro derecho a la vida, a la organización social, la movilización y la denuncia contra los megaproyectos minero energéticos que pongan en riesgo nuestra vida y la de nuestros territorios. Y en tanto la guerra es un impedimento para ejercer estos derechos exigimos y trabajaremos por una solución política al conflicto social y armado que vive Colombia.
- La urgencia de avanzar en la comprensión del impacto de los megaproyectos minero energéticos en la vida de las niñas y mujeres para aclarar nuestro papel en la resistencia y defensa de nuestros territorios.
- La necesidad de visibilizar y posicionar en la agenda de nuestras organizaciones sociales y populares los impactos negativos sociales, económicos, ambientales y culturales de estos megaproyectos en la vida de las niñas y mujeres campesinas, indígenas, afro, jóvenes y urbanas.
- La exigencia de incluir las afectaciones en las políticas públicas y en especial las políticas públicas de mujeres, para que se genere una real protección de los derechos humanos de las mujeres.
- La necesidad de investigar, documentar, hacer seguimiento y divulgar con enfoque de género cada uno de los casos que se están presentando en Colombia y el continente.
- Avanzar en la formación e información de las comunidades afectadas y las comunidades en general, de modo que eso permita implementar estrategias para la defensa de nuestros derechos.
- Recuperar el sentido de la relación de las mujeres con la Madre Tierra, el territorio, el agua, las semillas y la producción, en tanto eso ratifica su función social en la lógica comunitaria no mercantilista y afirma nuestra identidad cultural.
- Visibilizar y denunciar la grave situación de los derechos sexuales y reproductivos de las niñas y mujeres en contextos de los megaproyectos minero energéticos.
- Impulsar las consultas populares adelantadas con autonomía de las comunidades y organizaciones. En este sentido, rechazamos las consultas contempladas en las normatividades nacionales e internacional, hasta tanto no se garantice la formación político organizativa de las comunidades y para las comunidades. Esta formación es la que garantiza una adecuada toma de decisiones colectivas e incluyentes de las mujeres, decisiones acordes con las particularidades de las comunidades y basadas en una verdadera consulta libre, previa e informada.
Como hijas de la Madre Tierra, hermanas en el dolor y la indignación entrelazamos nuestros esfuerzos y procesos organizativos para articularnos en la defensa de nuestras tierras, territorios, cultura y soberanía alimentaria y territorial.
Bogotá, 12 de octubre de 2011
- Acción Ecológica - Ecuador
- Acipuc - Coordinador Nacional Agrario, Nariño, Colombia
- Afrosiso, Cauca
- Asociación Biabuma - Antioquia, Colombia
- Asociación Agropecuaria de Caramanta, Antioquia, Colombia
- Asociación Censat Agua Viva - Amigos de la Tierra Colombia
- Asociación de Distribuidores de El Salvador, ADES - El Salvador
- Asociación de Mujeres Artesanas de Cerrito, Asomuarce, Santander, Colombia
- Asociación de Mujeres Ideales de Ituango, Antioquia Colombia
- Asociación de Vendedoras de Pescado de La Playa, Betulia, Santander, Colombia
- Ceiba - Amigos de la Tierra Guatemala
- Cima - Coordinador Nacional Agrario, Nariño, Colombia
- Cinturón Occidental Ambiental, Colombia
- Colectivo de Abogados José Alvear, ColombiaComité Cívico Pro Defensa de Marmato, Caldas, Antioquia
- Colectivo Casa - Bolívia
- Comité en Defensa del Páramo de Santurban, Santander, Colombia
- Conciencia Campesina, Colombia
- Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato, Cocomacia, Chocó, Colombia
- Consejo Comunitario de La Toma, Cauca, Colombia
- Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, Colombia
- Consejo Regional Indígena de Caldas, Cridec, Colombia
- Corporación CEAM, Colombia
- Ecotierra, Tolima, Colombia
- Feminas Nomadas, Guajira, Colombia
- Fundación Mujer y Vida, Colombia
- Fuerza de Mujeres Wayuu, Guajira, Colombia
- Fundación Synergia
- Fundaexpresión, Santander, Colombia
- Grupo de Formación e Intervención para el Desarrollo Sostenible, Grufides - Perú
- Iniciativa de Mujeres por la Paz, Colombia
- Marcha de Mujeres Campesinas, Colombia
- Proceso de Comunidades Negras, Colombia
- Red Juvenil Territorio Sur, Bogotá, Colombia
- Red de Mujeres y organizaciones del Meta, Colombia
- Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales y Contra la Minería
11 de octubre de 2011
Encuentro de la Red en Colombia
En el marco del Encuentro Latinoamericano Mujer y Minería realizado en Bogotá-Colombia los días 10, 11 y 12 de octubre, las integrantes de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales en Resistencia a la Minería, compartió con las representantes de 13 departamentos de Colombia, sus reflexiones y experiencias los efectos e impactos de la actividad minera en la vida de las mujeres.Así mismo escuchamos los diversos testimonios de las mujeres colombianas víctimas de la expansión minera transnacional agravada por el conflicto armado que atraviesa esta hermana República.
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