29 de mayo de 2013

El Salvador amenazado por la minería

Entrevista a Vidalina Morales miembro de La Asociación de Desarrollo Económico Social, ADES Santa Marta de El Salvador

Para ver el video haz click aquí

EMPRESAS MINERAS CANADIENSES Y ESTADOUNIDENSES AMENAZAN CONDICIONES PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN EL SALVADOR

Con una delegación internacional de 12 diferentes países y 22 instituciones,  representando organizaciones sin fines de lucro y con trabajo en el área de derechos humanos, justicia social y por el medio ambiente; defensores de derechos, académicos, periodistas, artistas y activistas,  concluimos este día una misión de verificación sobre agua y minería metálica.

Durante nuestro recorrido de verificación, visitamos sitios que son emblemáticos para el tema de minería en el país, incluyendo el pueblo San Sebastián, donde la empresa minera Commerce Group operaba; el departamento de Cabañas, donde se encuentra el proyecto minero de oro El Dorado; y el municipio de Asunción Mita en Guatemala, en la frontera con El Salvador, donde Goldcorp está buscando desarrollar la mina Cerro Blanco. Nuestra visita se da en tiempos que dos de estas empresas, Pacific Rim y Commerce Group estan demandando en un tribunal en Washington al Estado salvadoreño por más de 400 millones de dólares.

Algunas conclusiones preliminares son:
En el caso de la mina San Sebastián en La Unión, hemos constatado que existen impactos tremendos en las fuentes hídricas locales. Constatamos en la localidad la contaminación del río por el drenaje ácido de mina, la situación de pobreza y las limitadas posibilidades para el desarrollo sustentable.
En Cabañas, en el caso de Pacific Rim  hemos escuchado la voz de representantes de comunidades que han sido afectadas por la presencia de la empresa Pacific Rim. Hemos constatado las profundas contradicciones entre los falsos mitos propagados por la empresa minera para generar aceptación y la visión de desarrollo que promueven las mismas comunidades.
En el caso de la mina Cerro Blanco, hemos verificado que Goldcorp ha utilizado dudosas estrategias perversas para instalarse, violando el derecho de decir NO de las comunidades, quienes principalmente señalan que no han sido consultados ni informados de forma adecuada y oportuna. Constatamos que la amenaza de un conflicto hídrico transfronterizo es real, dado el avance del proyecto y su ubicación en una Reserva de Biósfera compartida por tres países y la presencia de aguas termales de altos contenidos de arsénico.
Apoyamos las siguientes demandas de la Mesa:
• Llamamos a las empresas Pacific Rim y a Commerce Group a retirar sus demandas contra el Estado salvadoreño.
• Apoyamos la propuesta de la Mesa de prohibir la minería metálica en El Salvador, dados los impactos negativos en el ambiente, la salud pública y el falso desarrollo económico que produce dicha industria.
• Felicitamos a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos por su posición contra la minería en El Salvador, basada en las amenazas al derecho humano al agua y a la salud pública que representan los proyectos pasados, presentes y futuros de minería, y coincidimos con que sus recomendaciones sean implementadas.
• Apoyamos la propuesta de Ley de Agua del Foro Nacional del Agua, incluyendo el reconocimiento del Derecho Humano del Agua y la protección de las fuentes de agua respecto de una industria destructiva como la minería metálica.

También llamamos al gobierno canadiense a retirar su apoyo a Pacific Rim y Goldcorp, dadas las amenazas y abusos a los derechos individuales y colectivos de las y los miembros de las comunidades en El Salvador. La Libertad, 13 de mayo de 2013.

14 de mayo de 2013

Marcha por la tierra, el agua y los bienes naturales

Esta marcha se llevó a cabo el 10 de mayo en Uruguay. Miles marcharon en defensa de la tierra, el agua y los bienes naturales.  Marcharon desde todas partes contra los megaproyectos mineros.



Y aquí se pueden ver muy buenas fotos

El supuesto desarrollo que produce la minería


Los mitos de la minería confrontados con la realidad

La primera parte de un trabajo de síntesis bibliográfica realizado por la trabajadora social Eider Martinez Merino[1] durante el año pasado hace referencia a los grandes mitos de la minería; “minería y desarrollo económico”,  “minería y empleo” y  “minería sustentable”.

Si bien el centro del trabajo de Eider Martínez es mostrar los impactos diferenciados de género que produce la minería a gran escala, dada la contundencia de los datos que aquí se presentan nos pareció importante resumirlos en esta nota.

En casi todos los países en donde desembarcan las trasnacionales mineras comienzan a escucharse repetidamente argumentos que luego son respaldados por autoridades estatales y locales, las propias empresas y por organizaciones financieras internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Básicamente éstos se dedican a resaltar los grandes beneficios económicos y sociales que trae la minería. A través de los medios de comunicación masiva se implanta la trilogía del marketing minero: “desarrollo, empleo y sustentabilidad” en el imaginario colectivo de la sociedad. De hecho, califican como “enemigos del progreso” a los que cuestionan esta actividad. Debido principalmente a que la minería es símbolo de riqueza y progreso,  “no podemos ser mendigos sentados sobre un saco de oro” es uno de eslóganes pro-mineros más utilizados últimamente.



Algunos ejemplos de la realidad dejan al descubierto estas falacias.

Doe Run Perú es una de las principales compañías mineras y metalúrgica de los Andes del Perú. Durante el 2007, Doe Run Perú fue el cuarto mayor exportador del país.  Contrario a lo que se predice en la “visión de la empresa” de Doe Run, la realización de la actividad minera en La Oroya, una ciudad considerada un polo minero,  ha contribuido a que actualmente esté entre las 10 ciudades más contaminadas del mundo. Sus índices de pobreza, analfabetismo, son de las más altas de país andino.  El 90% de los niños y niñas están intoxicados con plomo, afectando el desarrollo cognitivo, emocional y físico de ellos y también de las futuras generaciones de la región.

La riqueza mineral ha sido más una maldición que una bendición llegando incluso a retrasar el desarrollo nacional y local. Según un estudio del Banco Mundial  de 1994 (si bien estos datos son relativamente antiguos, ilustran una tendencia que todavía se mantiene) 12 de los 25 países más dependientes de minerales son “países pobres altamente endeudados.”

En Bolivia, los departamentos denominados tradicionalmente como mineros de Potosí y Oruro son las regiones más pobres de Bolivia. En Oruro,  el 70% de la población vive privada de agua, electricidad y servicios básicos de salud, mientras que en Potosí, el 80% vive en situación de pobreza extrema.



En Perú se repite la misma historia; Cerro de Pasco, Moquegua, Huancavelica, Junín, Huaraz y Cajamarca también son regiones tradicionalmente mineras que se encuentran entre las regiones más pobres del país.  Concretamente en Cajamarca, en el periodo en la que la comunidad albergaba la mina de oro más grande de América Latina, los índices de pobreza aumentaron. Actualmente es la segunda región más pobre del país, con el 77,4% de su población viviendo en la pobreza y 50,8% en la extrema pobreza.
Otro de los puntos fuertes del marketing minero es que es una fuente de empleo, sin embargo, esto no es más que otro de los mitos de la gran minería. La minería metálica a gran escala representa menos del 0,1% de la Población Económicamente Activa (PEA) mundial. Hoy en día, las grandes transnacionales mineras requieren en gran parte de técnicos muy calificados, más un número reducido de peones mal pagados. 

Constatamos que la minería no ocupa una tasa alta de empleo al observar que los datos demuestran que hay muy poca relevancia de la minera en cuanto al empleo generado en los países considerados mineros. En Perú, por ejemplo, la minería es la actividad que menos contribuye a la generación de empleo: ocupa apenas el 1,5 de la PEA, contra un 32,7% de la agricultura y un 26% de los servicios.

En Chile las estadísticas muestran que en el mismo período de tiempo, entre 1990 y 2004,  mientras los volúmenes de minerales extraídos registraban un crecimiento promedio del 150%, los puestos de trabajo se redujeron un 50% pasando del 1,34% en 1990 a sólo el 0,67% de la PEA ocupada por la minería en el país. 
Además es necesario destacar que la minería destruye los empleos existentes al comprometer mediante sus actividades contaminantes las principales actividades productivas de la zona, las agropecuarias. Debido a la devastación del paisaje y destrucción del medio ambiente, tampoco da cabida a futuras actividades alternativas como el turismo, ecoturismo, agroecología y agroturismo.
Para finalizar, es necesario mencionar el último logro del marketing minero; el concepto de “minería sustentable”. Las empresas argumentan que gracias a la “tecnología de punta”, inventada en las últimas décadas del siglo XX, es posible una minería “limpia” y “sustentable”. Mencionan que “puede producirse cierto cambio en el medio ambiente” pero aseguran que si se aplica la tecnología adecuada, dicho cambio será “armonioso con el equilibrio  natural, con el entorno paisajístico, como los valores culturales de sus habitantes y fundamentalmente con la biodiversidad que encierre tal espacio.”[2]
No se puede negar que la tecnología minera ha progresado; los satélites, los equipos de rayos láser, las grúas de gran velocidad, camiones del tamaño de una casa y muchos inventos más son elementos comunes y corrientes en la minería moderna de hoy día. Sin embargo el objetivo tras el desarrollo de esta tecnología, no era el disminuir los daños al medio ambiente y crear de esta manera la “minería sustentable”. El objetivo, como siempre en la lógica minera, es aprovechar yacimientos cada vez más pobres en minerales y optimizar los beneficios al máximo. De esta manera no se disminuye el impacto ambiental y mucho menos da como resultado una “minería sustentable”.  Unir “minería”  y “sustentable” es un sólo término por definición incongruente.
Resumiendo, la minería, en vez de llevar desarrollo económico a la comunidad, la empobrece, en vez de crear puestos de trabajo los destruye y no existe la “minería sustentable”. La minería deja una sociedad y un medio ambiente contaminado y destruido,  muchas veces de forma irreversible.  De hecho, la minería ha sido históricamente un desastre ecológico, cultural y económico; es la responsable de la pérdida del sustento de millones de personas; de la violación generalizada de los derechos humanos; de la contaminación del medio ambiente; de la escasez y agotamiento de los recursos naturales de las comunidades; es una de las causas  directas y subyacentes más importantes de deforestación y degradación de los bosques, y está en las raíces de numerosas guerras civiles y dictaduras.[3]





[1] Eider Martinez Merino es diplomada en Trabajo Social y tiene un máster en Cooperación al Desarrollo y Gestión Pública y de las ONGs.  Acción Ecológica y Entrepueblos la han acogido durante un año que ha estado en Ecuador realizando este trabajo de síntesis bibliográfica para la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales. El trabajo completo se pondrá a disposición en nuestra página a la brevedad
[2] Fieweger Schzefer, Mary Ellen “Es un monstruo grande y pisa fuerte”  Abya yala 1998 pág. 15-16
[3] Carrere, Ricardo “Minería” Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales WRM 2004. pág. 14

10 de mayo de 2013

Mujeres hablamos sobre “El mundo que queremos"



Propuestas de la Sociedad Civil a Naciones Unidas
El pasado 4 de mayo,  unos 40 representantes de organizaciones de Montevideo y 6 departamentos del interior del Uruguay fueron convocados por la Asociación Nacional de Organizaciones no Gubernamentales (ANONG)  para realizar una Consulta Nacional de lo que se denomina “Hacia un debate crítico del mundo que queremos Agenda Post 2015”.
Este proceso de consultas nacionales se lleva a cabo en 8 países Latinoamericanos y se ha generado a raíz de la discusión luego de la evaluación de los Objetivos del Milenio (ODM) formulados por Naciones Unidas.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, también conocidos como Objetivos del Milenio (ODM), son ocho propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000, que los 189 países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015.

Esta consulta tiene como objetivos,  definir demandas políticas específicas para poder incidir en el posicionamiento país que Uruguay negociará en el acuerdo final en la Asamblea General de la ONU y desarrollar un posicionamiento de la sociedad civil respecto al marco post-2015, para presentarlo como documento base para establecer un diálogo constructivo con representantes del Estado.
Para dar inicio al evento Anabel Cruz del Instituto de Comunicación y Desarrollo (ICD) da un breve pantallazo de la realidad uruguaya en cuanto a los logros de los Objetivos del Milenio en el país resumiendo que “No se han superado muchos de los problemas planteados y en algunos casos se han agravado problemas existentes”.
Lilián Celiberti, integrante de Cotidiano Mujer, una de las organizadoras del evento lamentó que los Objetivos del Milenio que había fijado Naciones Unidas para el período pasado “se reducen a atacar las manifestaciones de los problemas pero no las causas”. Para reafirmar sus aseveraciones citó al Relator de Naciones Unidas que había reconocido que “Los Objetivos del Milenio han sido útiles para movilizar dinero y energías, pero sólo atacan los síntomas de la pobreza, como la malnutrición infantil, la mortalidad materna o las enfermedades, e ignoran las causas más profundas del subdesarrollo y del hambre, por lo que se centran en objetivos meramente estadísticos”.
Ana María Arrieta integrante del Movimiento por un Uruguay Sustentable, MOVUS se refirió a varios puntos de la declaración que su organización presentó en el evento:
Somos una organización de la sociedad civil en la que se agrupan ciudadanos y diversas organizaciones sociales del país, productores agropecuarios, sindicatos, investigadores, docentes, académicos, asociaciones de vecinos y grupos autoconvocados de distintas zonas del país movilizados contra proyectos de extracción
de metales en gran escala a cielo abierto.



De los objetivos planteados por Naciones Unidas consideramos de vital importancia cumplir con el objetivo 7 de incorporar los “principios del desarrollo sustentable en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente” así como también “reducir la pérdida de diversidad biológica y la proporción de personas sin acceso al agua”   para lograr objetivos tales como erradicar la pobreza extrema, reducir la mortalidad infantil o conseguir pleno empleo productivo y trabajo digno para todos, muy especialmente para mujeres y jóvenes.

Por su parte Ana Filippini, también integrante del MOVUS y representante de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales detalló las principales razones por las cuales la justicia y la equidad de género no podrá alcanzarse a menos que se eliminen las principales causas que la generan.
En Uruguay, dijo, en las últimas décadas se han acentuado las políticas contrarias al principio de sustentabilidad - entendido éste como la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras de atender sus propias necesidades - por el incentivo de monocultivos en gran escala (plantaciones forestales, de soja, etc.) en regímenes de siembra continua y uso indiscriminado de agrotóxicos con graves impactos sobre la tierra, el agua y el medio ambiente general. Como consecuencia del aumento de los monocultivos y la escasez de tierras para pastoreo del ganado se promueve la modalidad de engorde a corral o feed lot, que acrecienta la contaminación en cursos de agua cercanos por la alta concentración de orin y bosta de vacunos y que además produce carne de peor calidad y con mayores niveles de grasa. 

Agregó, ahora a través de nuevas leyes, se promueve la instalación de proyectos en gran escala y de corta duración de extracción metalífera a cielo abierto en yacimientos pobres que comprometerán para siempre las actividades productivas de una gran parte del territorio y desplazarán a las poblaciones asentadas por generaciones en esas zonas.
La Ley de Minería de Gran Porte que el gobierno impulsa en el Parlamento, incluye condiciones privilegiadas para las empresas extranjeras que proponen esos proyectos, facilitando la evasión del pago de impuestos, permitiendo el uso de mecanismos conocidos para no declarar utilidades, el descuento de gastos actuales en sus operaciones de futuro y garantizando beneficios que no se conceden a las empresas nacionales.
Además, la insistencia en disposiciones sobre la confidencialidad de operaciones de las mineras como también la admisión de acudir a tribunales internacionales en caso de controversia, es una renuncia a la soberanía nacional y deja al país y a la sociedad desprotegidos ante las posibles consecuencias de estos proyectos en el Uruguay.

Nuestro país posee un ecosistema privilegiado de suelos fértiles y recursos hídricos que nos permitiría producir alimentos sanos y de calidad, a la vez de proteger los bienes comunes, asegurar el trabajo digno para todos y todas, y sobre todo, disminuir los niveles de violencia e injusticia de la sociedad en vez de acrecentarlos como ha venido sucediendo.

Una de las participantes propuso no incluir el aumento del PBI en las valoraciones de desarrollo de la sociedad. Se podría adoptar, aclaró, otra de las teorías económicas como la teoría de la “Economía del Bien Común” de Christian Felberg.
Christian Felberg es un profesor universitario de economía austríaco; bailarín, escritor y especialista en economía sustentable y alternativas para los mercados financieros. Es miembro fundador del movimiento de justicia global Attac en Austria, profesor de economía de la Universidad de Viena e iniciador de la denominada Banca democrática. Junto a un grupo de empresarios Felberg desarrolló el modelo conocido como Economía del Bien Común o Economía del bienestar público, como una alternativa teórica al capitalismo de mercado y a la economía planificada.
Finalmente, la delegada de la organización de Descendientes de la Nación Charrúa [principal pueblo indígena del territorio uruguayo] señaló que las sociedades podrían regirse por el Sumak Kawsay (en español: buen vivir), un modelo o forma de vida que promueve relaciones más sustentables con la naturaleza y menos consumistas, que constituye una opción ante el modelo desarrollista del "vivir mejor".
Quedó claro que hay muchas ideas y propuestas en la sociedad civil y principalmente entre las mujeres sobre cómo alcanzar una sociedad más justa y solidaria. Sólo hace falta que los gobiernos las escuchen y las pongan en práctica.