4 de junio de 2013

En el Dia del Medio Ambiente

Siempre se ha visto al medio ambiente como algo poco relacionado con lo social y económico. Sin embargo, queda muy claro a través de esta nota que el impacto "ambiental" de la minería metalífera a gran escala es para las mujeres fundamentalmente social y económico. 

Minería metalífera a gran escala
Impactos socio – económicos de género y cargas agregadas para las mujeres

Como adelantáramos en nuestra nota anterior, una revisión bibliográfica recientemente realizada por la trabajadora social Eider Martinez Merino[1]resume los impactos diferenciados de género que provoca la minería metálica a gran escala. También realiza una recopilación de lo que se denominan “cargas agregadas”, o sea, aquellas tareas que las mujeres tienen que realizar sumadas a las habituales por causa de la instalación de empresas mineras en su territorio.  Presentamos aquí una síntesis de sus principales hallazgos en relación a los impactos sociales y económicos
Parte del estudio consistió en el análisis del rol de la mujer campesina dentro de las comunidades andinas. Este pudo realizarse gracias a la información obtenida, sobre todo, en los estudios de Mª Teresa Arana, Julia Cuadros y María Bastidas en las comunidades de las provincias andinas de Cajamarca, Espinar y Cotabambas del Perú.Se corroboró además que la mayoría de estos impactos se repetían en los estudios de caso realizados en comunidades andinas de Bolivia yen la Argentina.

Características de las comunidades andinas analizadas afectadas por la minería metálica a gran escala

La provincia de Cajamarca en Perú se encuentra a 2,765 msnm, mayoritariamente rural (79.3%).  Es el segundo departamento más pobre del país, con un índice de pobreza de 51.7% . La tasa de analfabetismo es del 25.9% y se concentra más en las mujeres (74.6%) que en los hombres (25.4%).[En esta Provincia se encuentra Yanacocha, considerada la mina de oro más grande de América Latina. Minera Yanacocha, tiene bajo su responsabilidad uno de los accidentes ambientales más graves en la zona, el derrame de mercurio en el año 2000.

Cotabambas es una provincia ubicada en la zona alto andina del Perú. La altitud en la que se encuentra la provincia, limita su potencial de desarrollo a actividades agropecuarias, básicamente de sobrevivencia. Un gran porcentaje de la producción agrícola está destinada al autoconsumo familiar y al trueque; el porcentaje de venta generalmente es del 10% de lo producido, con pocas excepciones.[La suiza XstrataCopper Perú genera conflictos en la zona desde hace más de 8 años].

La provincia de Espinar está ubicada entre los 3.500 y 4.500 metros, El 54% de su población vive en zonas rurales. El 52% de la PEA se dedica a actividades agrícolas y pecuarias. El 32,7% de los hogares están bajo la jefatura de mujeres.  La tasa de analfabetismo es de 85,7%, el índice de escolaridad es de 86,1%.  El 49,8% de la provincia son mujeres. el 22% de las mujeres son analfabetas, el 70% del total habla quechua como lengua materna. [La minería se inició en 1985, adquirida por la suiza XstrataCopper en mayo de 2006]

Las comunidades analizadas, son comunidades rurales campesinas, donde la actividad productiva principal es la agropecuaria. En ellas existen altos índices de pobreza extrema y moderada, de analfabetismo, falta de acceso igualitario a los recursos y el mantenimiento de la economía de subsistencia. El machismo, está mucho más marcado en las esferas familiares, sociales y comunales que en las áreas urbanas, los roles de género generanquelasmujeres tengan desventajas en el acceso a la tierra y al agua, en la disposiciónde su uso y la toma de decisiones y nose benefician equitativamente de la gestión y administración de recursos naturales.

Para poder visibilizar los impactos diferenciados por género, primero se establecerán las funciones del rol femenino en las diferentes esferas.Las mujeres, sobre todo en las áreas agrícolas, se identifican en su rol del género femenino de ser esposas y madres, siendo las responsables del cuidado, alimentación de los hijos e hijas, de abastecer la casa de agua y alimentos, como parte de su rol reproductivo. Son las responsables de las tareas productivas como el cuidado de los animales menores, el pastoreo, entre otras, actividades a las que algunas le suelen añadir la tarea de hacer quesos, artesanías,... para vender en el día de la feria.

En cuanto a la toma de decisiones las mujeres suelen seguir subordinadas a las decisiones de los hombres ya que las tierras casi siempre están a “nombre” de los hombres, impidiendo que las mujeres tengan decisión sobre ellas. Como regla general las mujeres trabajan más y más tiempo que los hombres, se levantan más temprano y se acuestan más tarde. Esta realidad dificulta la participación de las mujeres en la esfera pública, por lo que  la participación de las mujeres en los espacios comunales y públicos en general es mínima, salvo los referidos a los programas sociales o a su participación en las organizaciones específicas de mujeres referidas a la alimentación. En las asambleas comunitarias, las mujeres casi no participan y las decisiones corren por cuenta de los hombres. Sin embargo, es necesario recalcar el imprescindible papel de las mujeres en laresistencia y lasluchas en pro de sus derechos y los derechos de la naturaleza.

Impactos sociales de la minería en las mujeres

Como dijimos en nuestra nota anterior el marketing de las empresas mineras hace posible que éstas ingresenen el imaginario colectivo como fuente de empleo, riqueza y desarrollo. Estos conceptos son fomentados además por las autoridades estatales y locales y amplificados por los medios de comunicación. Sin embargo, en las comunidades hay diferentes actitudes hacia la minería.

Algunos consideran al proyecto minero como la entidad poderosa que les va proveer la única fuente de empleo, mejorar los servicios de salud y educación, capacitar en temas agropecuarios y una oportunidad única para mejorar sus infraestructuras básicas, como agua, desagüe, electricidad, carreteras, etc.

Otros,  rechazan al proyecto minero, pues conciben las externalidades ambientales como una posible contaminación y la afectación a sus campos agrícolas. Ven también una competencia por los recursos escasos, como son el agua, la tierra, el medio ambiente y el hábitat. Además, consideran que el Estado y los gobiernos locales monopolizan el poder de decisión sobre las cuestiones mineras sin consultar a las comunidades.

En ambos casos, la estructura organizacional y de poder de las comunidades se ven afectadas con la llegada de la empresa minera, ya que es un actor económico poderoso, que influye en las relaciones sociales y económicas. Esto se acentúa cuando las empresas mineras desconocen o deciden pasar por alto los organismos tradicionales de toma de decisiones y negocian con personas que no cuentan con la confianza o el respaldo de la propia comunidad. Muchas veces generan relaciones de clientelismo con las comunidades y autoridades locales, mediante sobornos y otras formas de corrupción que deterioran el entramado social y provoca un debilitamiento de la institucionalidad.

En el caso de las mujeres, en las comunidades analizadas, uno de los principales problemas es el acceso a la propiedad de la tierra. Tanto en el caso de las comunidades como en las propiedades particulares, las mujeres propietarias o posesionarias son muy pocas debido principalmente a la discriminación de género. Es por ello que cuando la comunidad entra en un proceso de negociación con la empresa minera, las mujeres no son consultadas.

El debilitamiento institucional, la corrupción, la desconfianza y las divisiones y enemistadas creadas, así como la discriminación en la toma de decisiones hacia las mujeres interfieren negativamente en la cohesión social de las comunidades. En muchos casos se crea un fuerte aumento de tensión, desconfianza, y se crean divisiones y conflictos dentro de las comunidades y de las familias, provocando una polarización y fragmentación de la vida comunitaria, poniendo vecino contra vecino.

En el caso de que el marido tenga trabajo en la minera, la responsabilidad de las chacras mayoritariamente recae sobre la mujer, que ve como se le añaden cargas que se traducen en más horas de trabajo, más estrés y más estado de ansiedad para la mujer. Muchas veces, esta dinámica  se convierte en fuente de conflicto y rupturas de hogares. Además es necesario destacar quela inestabilidad familiar y económica, termina afectandoen las relaciones de género quesuelen derivar en un aumento de la violencia emocional, mental, física e incluso sexual hacia las mujeres.

Julia Cuadros registra que, en la zona de las Bambas, Perú, en los primeros meses de la presencia de la empresa minera, observaron un aumento de cantinas y discotecas donde se ejercía la prostitución por parte de mujeres que no eran de la zona yaumentó el alcoholismo, fundamentalmente en los varones adultos y jóvenes.

La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), reveló que el sector productivo con más prevalencia de bebedores problemáticos y uso de drogas es el minero. En el año 2003 un 31,7% de los trabajadores de la minería tenía problemas con el alcohol, este índice subió a 47% en el 2007. En el uso de drogas, el panorama no es mejor. 

El aumento del alcoholismo y de los problemas sociales afectan negativamente a la mujer ya que suelen generar incremento de violencia familiar y sexual.  Julia Cuadros y María Bastidas en sus estudios comprueban que las mujeres sufren violaciones e intentos de violación con o sin amenazas e intimidaciones por promesas falsas de matrimonio o de trabajo.Las noches y las calles dejan de ser seguras, especialmente para las mujeres, se acentúa el acoso en las calles,  aumenta el miedo.

Por lo general en las áreas rurales la vida tiene características muy particulares, se vive “en una especie de comunidad familiar ampliada en la que la proximidad y el trato son fundamentales. El compromiso con los demás es sumamente evidente”.La llegada de cientos de foráneos, bares y discotecas que acompañan a la actividad minera, impactan en la cohesión social y las formas de relacionarse basadas en la reciprocidad y el trabajo comunitario. Esto influye en la desvalorización de su cultura, afectando los valores en lo más profundo de la comunidad, su identidad.

La estructura institucional y organizacional también se ve afectada. Las diferentes opiniones y el desigual reparto de los beneficios de  la actividad minera provocan que la comunidad e incluso las familias se enfrenten y los conflictos socioambientales aumentan. Además los problemas sociales como el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, el juego,… se acentúan y con ello aumenta la violencia y la inseguridad en la zona. Todos estos impactos sociales dejan una población profundamente dañada y afectada que se mantiene aun después del cierre de la mina.


Impactos socio-económicos de la minería metálica a gran escala en la mujer

La empresa minera se introduce y altera totalmente la economía de la zona. El cambio de la economía de subsistencia por la economía de mercado es uno de los primeros y más abruptos impactos que sufren sus pobladores. Esta imposición implica una erosión importante o incluso la destrucción de los valores y costumbres tradicionales que han sido esenciales en el sostenimiento de la solidaridad y la unidad de familias y comunidades.

Los cambios generados afectan con cargas diferenciadas a la mujer, ya que así como los estilos de vida tradicionales se debilitan, el aporte de la mujer a la producción de subsistencia también pierde valor en una nueva economía monetaria. Quien trabaja en tareas no remuneradas en el hogar o en la comunidad se lo categoriza como “improductivo, desocupado y económicamente inactivo”.  Se produce un debilitamiento de los roles socioculturales tradicionales de la mujer, afectando y desvalorizando su trabajo como recolectora de alimentos,  suministradora de agua, cuidadora y nutridora, entre otros muchos.

La presencia de la actividad minera en una zona, también significa el incremento de la presencia de personas foráneas en la ciudad;  los trabajadores de la mina, los que van a buscar trabajo o a realizar alguna transacción. Esto genera un incremento de los precios de los bienes locales (precios de las casas, terrenos, servicios, entre otros), los salarios de profesionales (que además de ser muy pocos, usualmente no provienen de las comunidades locales) y los precios de todos los bienes de uso o consumo cotidiano. Esto supone un aumento del costo de vida en las comunidades, afectando muy negativamente en la economía familiar. El poder adquisitivo de las comunidades y su nivel de vida va disminuyendo.

La mujer, como principal gestora de la economía familiar, sufre de manera diferenciada esta nueva realidadya que ve como debido a la subida de precios, no puede cubrir satisfactoriamente las necesidades familiaresy debe incrementar sus ingresos, buscando alternativas económicas para suplir estas carencias. Su opción suele ser el mercado informal, ya que las ofertas laborales de las empresas no suelen incluir a las mujeres salvo en actividades de servicio como limpieza.

Al no haber una complementariedad en la división del trabajo, cuando la mujer trabaja en aspectos productivos no deja de realizar sus actividades reproductivas, sino que las tiene que realizar además de trabajar y utiliza sus días de descanso o sus horas libres. La apreciación de las mujeres es que el trabajo es una oportunidad para complementar sus ingresos familiares, lo que minimiza en sus percepciones la carga adicional de trabajo que están teniendo.

Por último es necesario destacar que las cargas adicionales de trabajo que las mujeres se ven obligadas a aceptar suelen ser transferidas a los hijos e hijas. Las tareas de pastoreo, hilado, tejido y las tareas domésticas que eran parte del rol productivo de las mujeres han sido trasladadas a los niños y niñas de mayor edad en la familia. Sin embargo la transferencia de cargas afecta de manera desproporcionada a las niñas.

Es por ello que en aquellas comunidades en donde la empresa minera desarrolla programas de empleo temporal, se advierte ausentismo en la escuela y en algunos casos deserción escolar. El no acceso a una educación impacta más sobre todo en las niñas de las zonas rurales, lo que provocará un aumento en la brecha de género de las futuras generaciones. 

El analfabetismo, la poca movilidad y la dificultad en el acceso a los recursos que la actividad minera acentúa, hace que en los contextos rurales empobrecidos se consoliden y perpetúen los injustos roles de género.  Esto hace que el desarrollo personal de las mujeres y niñas de las comunidades afectadas por la minería sea cada día más difícil de alcanzar. La minería hunde todavía más a las mujeres en la pobreza, el desposeimiento y la exclusión social.

El ingreso de la minería en una comunidad, al interferir en las esferas familiares, comunales, sociales, productivas y políticas, trae consigo un proceso de desestructuración y empobrecimiento comunal, que genera mayores asimetrías y profundiza las brechas sociales, económicas y de género dentro de la comunidad, la región y el país.

Destrucción de las formas de sustento y de vida, desintegración social, cambios radicales y abruptos en las culturas regionales, desplazamiento de otras actividades económicas locales actuales y/o futuras son algunos de los altos costos sociales que trae aparejada la minería. De hecho esta actividad está catalogada como una de las actividades humanas más dañinas, en términos medioambientales, socioculturales, económicos como también de género, siendo el femenino el más perjudicado.







[1]Eider Martinez Merino es diplomada en Trabajo Social y tiene un máster en Cooperación al Desarrollo y Gestión Pública y de las ONGs.  Acción Ecológica y Entrepueblos la han acogido durante un año que ha estado en Ecuador realizando este trabajo de síntesis bibliográfica para la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales. El trabajo completo se pondrá a disposición en nuestra página a la brevedad

29 de mayo de 2013

El Salvador amenazado por la minería

Entrevista a Vidalina Morales miembro de La Asociación de Desarrollo Económico Social, ADES Santa Marta de El Salvador

Para ver el video haz click aquí

EMPRESAS MINERAS CANADIENSES Y ESTADOUNIDENSES AMENAZAN CONDICIONES PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN EL SALVADOR

Con una delegación internacional de 12 diferentes países y 22 instituciones,  representando organizaciones sin fines de lucro y con trabajo en el área de derechos humanos, justicia social y por el medio ambiente; defensores de derechos, académicos, periodistas, artistas y activistas,  concluimos este día una misión de verificación sobre agua y minería metálica.

Durante nuestro recorrido de verificación, visitamos sitios que son emblemáticos para el tema de minería en el país, incluyendo el pueblo San Sebastián, donde la empresa minera Commerce Group operaba; el departamento de Cabañas, donde se encuentra el proyecto minero de oro El Dorado; y el municipio de Asunción Mita en Guatemala, en la frontera con El Salvador, donde Goldcorp está buscando desarrollar la mina Cerro Blanco. Nuestra visita se da en tiempos que dos de estas empresas, Pacific Rim y Commerce Group estan demandando en un tribunal en Washington al Estado salvadoreño por más de 400 millones de dólares.

Algunas conclusiones preliminares son:
En el caso de la mina San Sebastián en La Unión, hemos constatado que existen impactos tremendos en las fuentes hídricas locales. Constatamos en la localidad la contaminación del río por el drenaje ácido de mina, la situación de pobreza y las limitadas posibilidades para el desarrollo sustentable.
En Cabañas, en el caso de Pacific Rim  hemos escuchado la voz de representantes de comunidades que han sido afectadas por la presencia de la empresa Pacific Rim. Hemos constatado las profundas contradicciones entre los falsos mitos propagados por la empresa minera para generar aceptación y la visión de desarrollo que promueven las mismas comunidades.
En el caso de la mina Cerro Blanco, hemos verificado que Goldcorp ha utilizado dudosas estrategias perversas para instalarse, violando el derecho de decir NO de las comunidades, quienes principalmente señalan que no han sido consultados ni informados de forma adecuada y oportuna. Constatamos que la amenaza de un conflicto hídrico transfronterizo es real, dado el avance del proyecto y su ubicación en una Reserva de Biósfera compartida por tres países y la presencia de aguas termales de altos contenidos de arsénico.
Apoyamos las siguientes demandas de la Mesa:
• Llamamos a las empresas Pacific Rim y a Commerce Group a retirar sus demandas contra el Estado salvadoreño.
• Apoyamos la propuesta de la Mesa de prohibir la minería metálica en El Salvador, dados los impactos negativos en el ambiente, la salud pública y el falso desarrollo económico que produce dicha industria.
• Felicitamos a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos por su posición contra la minería en El Salvador, basada en las amenazas al derecho humano al agua y a la salud pública que representan los proyectos pasados, presentes y futuros de minería, y coincidimos con que sus recomendaciones sean implementadas.
• Apoyamos la propuesta de Ley de Agua del Foro Nacional del Agua, incluyendo el reconocimiento del Derecho Humano del Agua y la protección de las fuentes de agua respecto de una industria destructiva como la minería metálica.

También llamamos al gobierno canadiense a retirar su apoyo a Pacific Rim y Goldcorp, dadas las amenazas y abusos a los derechos individuales y colectivos de las y los miembros de las comunidades en El Salvador. La Libertad, 13 de mayo de 2013.

14 de mayo de 2013

Marcha por la tierra, el agua y los bienes naturales

Esta marcha se llevó a cabo el 10 de mayo en Uruguay. Miles marcharon en defensa de la tierra, el agua y los bienes naturales.  Marcharon desde todas partes contra los megaproyectos mineros.



Y aquí se pueden ver muy buenas fotos

El supuesto desarrollo que produce la minería


Los mitos de la minería confrontados con la realidad

La primera parte de un trabajo de síntesis bibliográfica realizado por la trabajadora social Eider Martinez Merino[1] durante el año pasado hace referencia a los grandes mitos de la minería; “minería y desarrollo económico”,  “minería y empleo” y  “minería sustentable”.

Si bien el centro del trabajo de Eider Martínez es mostrar los impactos diferenciados de género que produce la minería a gran escala, dada la contundencia de los datos que aquí se presentan nos pareció importante resumirlos en esta nota.

En casi todos los países en donde desembarcan las trasnacionales mineras comienzan a escucharse repetidamente argumentos que luego son respaldados por autoridades estatales y locales, las propias empresas y por organizaciones financieras internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Básicamente éstos se dedican a resaltar los grandes beneficios económicos y sociales que trae la minería. A través de los medios de comunicación masiva se implanta la trilogía del marketing minero: “desarrollo, empleo y sustentabilidad” en el imaginario colectivo de la sociedad. De hecho, califican como “enemigos del progreso” a los que cuestionan esta actividad. Debido principalmente a que la minería es símbolo de riqueza y progreso,  “no podemos ser mendigos sentados sobre un saco de oro” es uno de eslóganes pro-mineros más utilizados últimamente.



Algunos ejemplos de la realidad dejan al descubierto estas falacias.

Doe Run Perú es una de las principales compañías mineras y metalúrgica de los Andes del Perú. Durante el 2007, Doe Run Perú fue el cuarto mayor exportador del país.  Contrario a lo que se predice en la “visión de la empresa” de Doe Run, la realización de la actividad minera en La Oroya, una ciudad considerada un polo minero,  ha contribuido a que actualmente esté entre las 10 ciudades más contaminadas del mundo. Sus índices de pobreza, analfabetismo, son de las más altas de país andino.  El 90% de los niños y niñas están intoxicados con plomo, afectando el desarrollo cognitivo, emocional y físico de ellos y también de las futuras generaciones de la región.

La riqueza mineral ha sido más una maldición que una bendición llegando incluso a retrasar el desarrollo nacional y local. Según un estudio del Banco Mundial  de 1994 (si bien estos datos son relativamente antiguos, ilustran una tendencia que todavía se mantiene) 12 de los 25 países más dependientes de minerales son “países pobres altamente endeudados.”

En Bolivia, los departamentos denominados tradicionalmente como mineros de Potosí y Oruro son las regiones más pobres de Bolivia. En Oruro,  el 70% de la población vive privada de agua, electricidad y servicios básicos de salud, mientras que en Potosí, el 80% vive en situación de pobreza extrema.



En Perú se repite la misma historia; Cerro de Pasco, Moquegua, Huancavelica, Junín, Huaraz y Cajamarca también son regiones tradicionalmente mineras que se encuentran entre las regiones más pobres del país.  Concretamente en Cajamarca, en el periodo en la que la comunidad albergaba la mina de oro más grande de América Latina, los índices de pobreza aumentaron. Actualmente es la segunda región más pobre del país, con el 77,4% de su población viviendo en la pobreza y 50,8% en la extrema pobreza.
Otro de los puntos fuertes del marketing minero es que es una fuente de empleo, sin embargo, esto no es más que otro de los mitos de la gran minería. La minería metálica a gran escala representa menos del 0,1% de la Población Económicamente Activa (PEA) mundial. Hoy en día, las grandes transnacionales mineras requieren en gran parte de técnicos muy calificados, más un número reducido de peones mal pagados. 

Constatamos que la minería no ocupa una tasa alta de empleo al observar que los datos demuestran que hay muy poca relevancia de la minera en cuanto al empleo generado en los países considerados mineros. En Perú, por ejemplo, la minería es la actividad que menos contribuye a la generación de empleo: ocupa apenas el 1,5 de la PEA, contra un 32,7% de la agricultura y un 26% de los servicios.

En Chile las estadísticas muestran que en el mismo período de tiempo, entre 1990 y 2004,  mientras los volúmenes de minerales extraídos registraban un crecimiento promedio del 150%, los puestos de trabajo se redujeron un 50% pasando del 1,34% en 1990 a sólo el 0,67% de la PEA ocupada por la minería en el país. 
Además es necesario destacar que la minería destruye los empleos existentes al comprometer mediante sus actividades contaminantes las principales actividades productivas de la zona, las agropecuarias. Debido a la devastación del paisaje y destrucción del medio ambiente, tampoco da cabida a futuras actividades alternativas como el turismo, ecoturismo, agroecología y agroturismo.
Para finalizar, es necesario mencionar el último logro del marketing minero; el concepto de “minería sustentable”. Las empresas argumentan que gracias a la “tecnología de punta”, inventada en las últimas décadas del siglo XX, es posible una minería “limpia” y “sustentable”. Mencionan que “puede producirse cierto cambio en el medio ambiente” pero aseguran que si se aplica la tecnología adecuada, dicho cambio será “armonioso con el equilibrio  natural, con el entorno paisajístico, como los valores culturales de sus habitantes y fundamentalmente con la biodiversidad que encierre tal espacio.”[2]
No se puede negar que la tecnología minera ha progresado; los satélites, los equipos de rayos láser, las grúas de gran velocidad, camiones del tamaño de una casa y muchos inventos más son elementos comunes y corrientes en la minería moderna de hoy día. Sin embargo el objetivo tras el desarrollo de esta tecnología, no era el disminuir los daños al medio ambiente y crear de esta manera la “minería sustentable”. El objetivo, como siempre en la lógica minera, es aprovechar yacimientos cada vez más pobres en minerales y optimizar los beneficios al máximo. De esta manera no se disminuye el impacto ambiental y mucho menos da como resultado una “minería sustentable”.  Unir “minería”  y “sustentable” es un sólo término por definición incongruente.
Resumiendo, la minería, en vez de llevar desarrollo económico a la comunidad, la empobrece, en vez de crear puestos de trabajo los destruye y no existe la “minería sustentable”. La minería deja una sociedad y un medio ambiente contaminado y destruido,  muchas veces de forma irreversible.  De hecho, la minería ha sido históricamente un desastre ecológico, cultural y económico; es la responsable de la pérdida del sustento de millones de personas; de la violación generalizada de los derechos humanos; de la contaminación del medio ambiente; de la escasez y agotamiento de los recursos naturales de las comunidades; es una de las causas  directas y subyacentes más importantes de deforestación y degradación de los bosques, y está en las raíces de numerosas guerras civiles y dictaduras.[3]





[1] Eider Martinez Merino es diplomada en Trabajo Social y tiene un máster en Cooperación al Desarrollo y Gestión Pública y de las ONGs.  Acción Ecológica y Entrepueblos la han acogido durante un año que ha estado en Ecuador realizando este trabajo de síntesis bibliográfica para la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales. El trabajo completo se pondrá a disposición en nuestra página a la brevedad
[2] Fieweger Schzefer, Mary Ellen “Es un monstruo grande y pisa fuerte”  Abya yala 1998 pág. 15-16
[3] Carrere, Ricardo “Minería” Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales WRM 2004. pág. 14

10 de mayo de 2013

Mujeres hablamos sobre “El mundo que queremos"



Propuestas de la Sociedad Civil a Naciones Unidas
El pasado 4 de mayo,  unos 40 representantes de organizaciones de Montevideo y 6 departamentos del interior del Uruguay fueron convocados por la Asociación Nacional de Organizaciones no Gubernamentales (ANONG)  para realizar una Consulta Nacional de lo que se denomina “Hacia un debate crítico del mundo que queremos Agenda Post 2015”.
Este proceso de consultas nacionales se lleva a cabo en 8 países Latinoamericanos y se ha generado a raíz de la discusión luego de la evaluación de los Objetivos del Milenio (ODM) formulados por Naciones Unidas.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, también conocidos como Objetivos del Milenio (ODM), son ocho propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000, que los 189 países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015.

Esta consulta tiene como objetivos,  definir demandas políticas específicas para poder incidir en el posicionamiento país que Uruguay negociará en el acuerdo final en la Asamblea General de la ONU y desarrollar un posicionamiento de la sociedad civil respecto al marco post-2015, para presentarlo como documento base para establecer un diálogo constructivo con representantes del Estado.
Para dar inicio al evento Anabel Cruz del Instituto de Comunicación y Desarrollo (ICD) da un breve pantallazo de la realidad uruguaya en cuanto a los logros de los Objetivos del Milenio en el país resumiendo que “No se han superado muchos de los problemas planteados y en algunos casos se han agravado problemas existentes”.
Lilián Celiberti, integrante de Cotidiano Mujer, una de las organizadoras del evento lamentó que los Objetivos del Milenio que había fijado Naciones Unidas para el período pasado “se reducen a atacar las manifestaciones de los problemas pero no las causas”. Para reafirmar sus aseveraciones citó al Relator de Naciones Unidas que había reconocido que “Los Objetivos del Milenio han sido útiles para movilizar dinero y energías, pero sólo atacan los síntomas de la pobreza, como la malnutrición infantil, la mortalidad materna o las enfermedades, e ignoran las causas más profundas del subdesarrollo y del hambre, por lo que se centran en objetivos meramente estadísticos”.
Ana María Arrieta integrante del Movimiento por un Uruguay Sustentable, MOVUS se refirió a varios puntos de la declaración que su organización presentó en el evento:
Somos una organización de la sociedad civil en la que se agrupan ciudadanos y diversas organizaciones sociales del país, productores agropecuarios, sindicatos, investigadores, docentes, académicos, asociaciones de vecinos y grupos autoconvocados de distintas zonas del país movilizados contra proyectos de extracción
de metales en gran escala a cielo abierto.



De los objetivos planteados por Naciones Unidas consideramos de vital importancia cumplir con el objetivo 7 de incorporar los “principios del desarrollo sustentable en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente” así como también “reducir la pérdida de diversidad biológica y la proporción de personas sin acceso al agua”   para lograr objetivos tales como erradicar la pobreza extrema, reducir la mortalidad infantil o conseguir pleno empleo productivo y trabajo digno para todos, muy especialmente para mujeres y jóvenes.

Por su parte Ana Filippini, también integrante del MOVUS y representante de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales detalló las principales razones por las cuales la justicia y la equidad de género no podrá alcanzarse a menos que se eliminen las principales causas que la generan.
En Uruguay, dijo, en las últimas décadas se han acentuado las políticas contrarias al principio de sustentabilidad - entendido éste como la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras de atender sus propias necesidades - por el incentivo de monocultivos en gran escala (plantaciones forestales, de soja, etc.) en regímenes de siembra continua y uso indiscriminado de agrotóxicos con graves impactos sobre la tierra, el agua y el medio ambiente general. Como consecuencia del aumento de los monocultivos y la escasez de tierras para pastoreo del ganado se promueve la modalidad de engorde a corral o feed lot, que acrecienta la contaminación en cursos de agua cercanos por la alta concentración de orin y bosta de vacunos y que además produce carne de peor calidad y con mayores niveles de grasa. 

Agregó, ahora a través de nuevas leyes, se promueve la instalación de proyectos en gran escala y de corta duración de extracción metalífera a cielo abierto en yacimientos pobres que comprometerán para siempre las actividades productivas de una gran parte del territorio y desplazarán a las poblaciones asentadas por generaciones en esas zonas.
La Ley de Minería de Gran Porte que el gobierno impulsa en el Parlamento, incluye condiciones privilegiadas para las empresas extranjeras que proponen esos proyectos, facilitando la evasión del pago de impuestos, permitiendo el uso de mecanismos conocidos para no declarar utilidades, el descuento de gastos actuales en sus operaciones de futuro y garantizando beneficios que no se conceden a las empresas nacionales.
Además, la insistencia en disposiciones sobre la confidencialidad de operaciones de las mineras como también la admisión de acudir a tribunales internacionales en caso de controversia, es una renuncia a la soberanía nacional y deja al país y a la sociedad desprotegidos ante las posibles consecuencias de estos proyectos en el Uruguay.

Nuestro país posee un ecosistema privilegiado de suelos fértiles y recursos hídricos que nos permitiría producir alimentos sanos y de calidad, a la vez de proteger los bienes comunes, asegurar el trabajo digno para todos y todas, y sobre todo, disminuir los niveles de violencia e injusticia de la sociedad en vez de acrecentarlos como ha venido sucediendo.

Una de las participantes propuso no incluir el aumento del PBI en las valoraciones de desarrollo de la sociedad. Se podría adoptar, aclaró, otra de las teorías económicas como la teoría de la “Economía del Bien Común” de Christian Felberg.
Christian Felberg es un profesor universitario de economía austríaco; bailarín, escritor y especialista en economía sustentable y alternativas para los mercados financieros. Es miembro fundador del movimiento de justicia global Attac en Austria, profesor de economía de la Universidad de Viena e iniciador de la denominada Banca democrática. Junto a un grupo de empresarios Felberg desarrolló el modelo conocido como Economía del Bien Común o Economía del bienestar público, como una alternativa teórica al capitalismo de mercado y a la economía planificada.
Finalmente, la delegada de la organización de Descendientes de la Nación Charrúa [principal pueblo indígena del territorio uruguayo] señaló que las sociedades podrían regirse por el Sumak Kawsay (en español: buen vivir), un modelo o forma de vida que promueve relaciones más sustentables con la naturaleza y menos consumistas, que constituye una opción ante el modelo desarrollista del "vivir mejor".
Quedó claro que hay muchas ideas y propuestas en la sociedad civil y principalmente entre las mujeres sobre cómo alcanzar una sociedad más justa y solidaria. Sólo hace falta que los gobiernos las escuchen y las pongan en práctica.

31 de marzo de 2013

Secuestro, muerte y minería en Guatemala
La Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales ha tomado conocimiento que en la madrugada del 17 de marzo, luego de una reunión de la comunidad,  hubo una emboscada en la que secuestraron a varios integrantes de la Junta Comunal del Gobierno Indígena de la Comunidad Montaña de Santa María Xalapán. Dicha Comunidad  se encuentra ubicada al Sureste de Guatemala, en el Municipio de San Rafael Las Flores. Es una región de suelos fértiles y poblada de pequeños agricultores. 
Nos solidarizamos con las integrantes de la Nación Xinka Feministas Comunitarias AMISMAXAJ (Asociación de Mujeres Indígenas de Santa María Xalapán, Jalapa Guatemala) e invitamos a todas las organizaciones nacionales e internacionales para que se unan a esta lucha.
Los hechos
La noche del 17 fueron secuestrados el “Mayordomo” representante de más de 85,000 habitantes en la Montaña, el Principal Mayor, el Secretario y tesorero y otros dos compañeros.
En la mañana del 18 se supo que el Secretario, Sr. Exactación Marcos Ucelo había sido asesinado. Uno de los sobrevivientes dijo a la prensa que quienes lo secuestraron “lo acusaban de que se oponía a la minera y que lo matarían”.
Esta situación ha agravado aún más la ya difícil situación que se vivía en la comunidad que desde hace cinco años ha emprendido una dura lucha en defensa de su territorio y contra la minería, lucha que las feministas comunitarias iniciaron para visibilizar la situación minera en el departamento de Jalapa y como parte de la lucha histórica de recuperación de su territorio. Hasta el momento se han otorgado en la zona 31 licencias de exploración y explotación de minería de metales.  
En noviembre del 2011  el Gran Consejo Nacional de Autoridades Ancestrales del Pueblo Xinka, de los municipios de San Carlos Alzatate, Monjas y la Montaña Santa María Xalapàn, se habían pronunciado contra la explotación minera en el departamento de Jalapa. En ese momento también, los vecinos y vecinas de San Rafael Las Flores entregaron una solicitud al Concejo Municipal con los requisitos que establece el Código para que se realizara una Consulta de Vecinos, exigiendo que “sea el pueblo quien decida si desea que se desarrollen proyectos de explotación minera en San Rafael Las Flores.
En el 2012 se agravó la situación de la problemática minera con el comienzo de las operaciones de la Empresa Minera San Rafael, donde se vivió una verdadera guerra contra la comunidad que decidió defender a través de una manifestación pacífica su derecho al territorio como se muestra en el documento disponible en Youtube “Martes Negro en San Rafael” (http://www.youtube.com/watch?v=je9XLpbvbDY)
Cuando se inicia el proceso para realizar la Consulta Comunitaria en la Montaña, se incrementa aún más la represión, criminalización de las defensoras y defensores de derechos humanos en la Montaña y aumentan los riesgos y amenazas.
Actualmente la Consulta Comunitaria aún se encuentra en proceso de coordinación territorial. En este momento se está a la espera de resolución del Consejo Municipal en el marco de agotar el mecanismo, mediante la Ley del Código Municipal. Luego de tener un Acuerdo Municipal para su realización se consensuará para establecer la fecha y coordinar el procedimiento de realización de la Consulta.
Las organizaciones feministas comunitarias ante estos nuevos atentados violentos solicitan a las organizaciones sociales, indígenas, feministas, tanto nacionales como internacionales a permanecer alertas ante esta nueva situación de violencia en su “territorio-cuerpo-tierra” como ellas denominan la lucha de sus derechos.